Que el amor valga la alegría, no la pena

Que ser valiente no salga tan caro

Que ser cobarde no valga la pena

En estas estrofas de Noches de boda, de don Joaquín Sabina, estaba pensando cuando llegó a mi cabeza otro verso, de la que posiblemente sea la canción que más alegrías me ha dado jamás

So sentimental, not sentimental no

Romantic, not disgusting yet

Y dándole vueltas a ese todavía de Phoenix en Lisztomania, me he visto sumergida rastreando mis propios ya; esos momentos en los que eres consciente de que tu tiempo para la cautela se ha terminado y que no querías, trataste de evitarlo, pero has caído.

¿Ser valiente vale la pena o una retirada a tiempo es la mayor de las victorias?

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