Nudos

Cuando nada sale como uno desea, salen nudos. Cuando uno pide auxilio y se le contesta mal o no se le contesta salen nudos. Cuando uno está intimidado por el miedo a que vuelvan a hacerle daño salen nudos.

Cuando por fin reúnes el valor para dar un paso adelante y te burlan salen nudos.

Los nudos son tremendamente peligrosos. No sólo acorralan el estómago, también el alma y la cabeza dejándote indefenso y confuso.

Lo curioso de mis nudos es que, al contrario de los cotidianos, precisan que la cuerda esté muy tensa para formarse. Entonces no es la cuerda la que se frunce sino que tú eres, en definitiva, el anudado, el engullido.

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